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EL 450 Aniversario de Pensacola

A mediados del siglo XVI, el sol literalmente no se ponía en el imperio español del rey Felipe II (1556-1598). El imperio de Felipe se extendía por el Atlántico a través de los dos continentesde Norte y Sur América. A principios de su reinado, sin embargo, sintió su vasto imperio amenazado por los franceses que comenzaban a comerciar con los indios en la costa de las Carolinas. Esta área era estratégica porque los barcos españoles cargados de tesoros navegaban por las cercanías de sus costas para llevar a España las riquezas del Nuevo Mundo.

Esta área constituía una parte del vasto territorio todavía sin ocupar conocido como La Florida. El virrey de Felipe II en México, Luis de Velasco,  diseño un amplio y ambicioso plan para reclamar para España esa región.

El plan suponía un proceso en tres fases de asentamientos en el norte de la costa del Golfo, un segundo en Coosa, un rico territorio indio en el noroeste de Georgia y el tercero en Santa Elena, un misterioso, pero estratégico lugar en Puerto Real en  Carolina del Sur.

La elección de Velasco para llevar a cabo el plan fue Tristán de Luna y Arellano, descendiente de una antigua familia castellana. El tercer esposo de una rica viuda, Luna obtuvo los recursos necesarios para llevar a cabo la aventura. Vinculado al conquistador Hernán Cortés por el casamiento y por sangre al primer virrey de México, Antonio de Mendoza, Tristán de Luna disfrutaba de unas buenas conexiones. Y también de cierta experiencia después de haber servido en México durante tres décadas antes de 1559 y como segundo en el mando de la expedición de Francisco Vázquez de Coronado por el suroeste (1540-1542).

Al salir de Veracruz, México, el 11 de junio de 1559, el recién nombrado gobernador de Florida y Santa Elena encabezó una de las mayores expediciones en la historia de América: una flota de once barcos con más de 1.500 personas, es decir, más del doble de las expediciones a Florida y mucho más del número que los ingleses enviaron décadas después de Roanote, Jamestown y Plymouth.

Al  llegar a la bahía de Pensacola el 14 de agosto de 1559, en la víspera del día de la Asunción de María, Luna bautizó el lugar como “Bahía de Santa María Filipina” en honor de la Virgen maría y del Rey Felipe II y se estableció en una colina desde la que observar toda la bahía.

Al haber consumido una buena parte de los suministros de alimentos en el difícil viaje de dos meses a Pensacola, los hombres de Tristán de Luna se dispusieron de inmediato a encontrar a la población nativa de la zona que otros exploradores ya habían visitado.

Pero no encontraron a la población nativa. Las enfermedades europeas introducidas por los anteriores exploradores españoles, particularmente la expedición de Hernando de Soto (1539-1542), debieron diezmar a la población nativa de los alrededores de la bahía.

La situación de la expedición de Tristán de Luna empeoró peligrosamente el 19 de septiembre de 1559 cuando un devastador huracán destruyó el asentamiento y destruyó la práctica totalidad de los suministros de alimentos a bordo de los barcos fondeados en la bahía.

Tras la tormenta, Tristán de Luna envió a Veracruz uno de los barcos que sobrevivió el huracán para solicitar más suministros. También envió varias expediciones al interior con el mismo propósito. En febrero de 1560, Luna ordenó la evacuación del principal punto del asentamiento en la bahía hacia el interior para ubicarse en la aldea india de Nanipacana, a orillas del río Alabama.

Al no encontrar alimentos almacenados por los nativos en Nanipacana, Luna ordenó formar una expedición de 200 hombres en busca de Coosa, un territorio indio que la expedición de De Soto había visitado años atrás. Tras abandonar Nanipacana en abril, la expedición solo encontró decepciones en su camino. La mayor aldea en Coosa apenas tenía un par de centenares de residentes y no encontraron nada, por lo que regresaron a la bahía de Pensacola a la espera de los barcos con más suministros.

Cada barco que llegaba era una oportunidad para los soldados y las familias de huir de la ruda Florida. Conforme llegó el otoño, los problemas de la colonia siguieron aumentando, así como la salud de Tristán de Luna. Fiebre alta y delirios, que sugieren la enfermedad de la malaria, debilitaron al gobernador.

En enero de 1561, el virrey Velasco convenció a Luna de que era improbable que siguiese avanzando más allá de la costa del Golfo y le relevó de su cargo. Angel de Villafañe le sustituyó como gobernador de Florida. Tras dejar alrededor de 60 soldados en Pensacola, Villafañe trasladó al resto de los expedicionarios a La Habana, donde reclutó un centenar de expedicionarios para dirigirse en búsqueda de Santa Elena en la costa de Carolina.

Agobiados por las tormentas, una de las cuáles hundió dos de los cuatro barcos, y sin ningún interés real en establecer una colonia en la costa del Atlántico, Villafañe abandonó Sana Elena poco después de llegar en julio de 1561. En agosto se habían retirado las últimas tropas de Pensacola y en septiembre el rey Felipe puso fin al intento de asentamiento.

UN RICO LEGADO ESPAÑOL

La herencia española de esta ciudad no termina, sin embargo, con la expedición de Tristán de Luna, de la que se cumple este año el 450 aniversario. Prosigue con el regreso de España a la bahía de Pensacola en 1698. En respuesta a la amenaza de otro asentamiento europeo en la costa del Golfo de México, Andrés de Arbola fundó el Presidio Santa María de Galve (1698-1719) para poner un pie en la región.

Los sucesores de Arriola se enfrentaron a grandes de los rivales europeos de España. Cuando un francés ascendió al trono español en 1701, la zona francesa vecina de Mobile se convirtió en aliados, pero los ingleses de Carolina comenzaron a ser impecables enemigos. En la Guerra Española de Sucesión, conocida en Norteamérica como la Guerra de la Reina Ana, los británicos y sus aliados los Creek penetraron en la Florida española. Los residentes de Pensacola se enfrentaron a la masacre inglesa-Creek y cayeron ante los aliados franceses en 1719 durante la Guerra de la Cuádruple Alianza.

Después de una breve ocupación francesa de la bahía de Pensacola (1719-1722), los españoles regresaron en 1722, estableciendo el Presidio de Santa Rosa Pensacola (1722-1756) en una de las islas cerca de la costa. En los años posteriores a un devastador huracán en 1752, los residentes de la isla se instalaron en tierra firme y fundaron por poco tiempo el Presidio San Miguel de Panzacola (1756-1763), hasta abandonarlo a los ingleses en 1763.

Durante el período colonial británico (1763-1781), Pensacola se convirtió en una vibrante ciudad con una economía en crecimiento en torno a la construcción de barcos y el comercio de pieles. Sin interés por sumarse a la causa de la independencia americana, los británicos se encontraron de nuevo bajo la bandera española por la audacia del joven gobernador de Luisiana, Bernardo de Gálvez. Durante la Revolución Americana, Gálvez asumió el liderazgo en un frente esencial. España, gracias a la ayuda de un grupo de rebeldes, se alió con Francia y en contra de Inglaterra en un tratado secreto firmado en abril de 1779.

Cuando las noticias de la alianza llegaron a Nueva Orleáns, Bernardo de Gálvez entró en acción. A principios de septiembre de 1779, Gálvez logró expulsar a los británicos del sur del río Misisipi y se centró entonces en los enclaves ingleses de Mobile y Pensacla. Al frente de 1.300 soldados, Gálvez capturó Mobile en marzo de 1780 y un año después formó una fuerza militar en torno a la isla Santa Rosa. Después de dos meses de sangrientas batallas que causaron la muerte de cerca de 300 británicos y españoles, Gálvez capturó Pensacola el 8 de mayo de 1781.

La Batalla de Pensacola, tal como se ha conocido, fue fundamental para la causa americana porque Inglaterra perdió un valioso puerto desde el que podía desembarcar tropas y suministros, así como servir de punto de protección de la región del Golfo.

Al mismo tiempo, la victoria de Gálvez dio a los americanos un puesto de influencia en la mesa de paz de Paris y los españoles volvieron a recuperar Florida.

Al regresar a Pensacola en 1781, los españoles intentaron en vano alejar la ola de influencia americana en la zona. Personificada por el fuerte carácter del futuro presidente de Estados Unidos Andrew Jackson, concluyó le período colonial español en Pensacola en 1821.

El legado español permanece vivo, no obstante, en la rica historia, arqueología y cultura de la ciudad.

 
 
EL 450 Aniversario de Pensacola
Fuente:
Fecha: 13-04-2009
 
 
 
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