La Fundación Euroamérica, presida por el ex ministro de Economia español, Carlos Solchaga, ha organizado un Foro en la Universidad de Nueva York los días 22 y 23 de marzo. El objetivo de este encuentro era destacar el papel de las empresas españolas y las oportunidades y sinergias que España puede desarrollar con Estados Unidos, la Unión Europea y América Latina.
Las empresas españolas están en condiciones de ofrecer un papel destacado en las relaciones de Estados Unidos con la Unión Europea y América Latina, según el foro de la Fundación Euroamérica celebrado en la Universidad de Nueva York.
Uno de ellos fue la falta de regulación y supervisión de los mercados en los últimos diez años, que ha llevado a la necesidad de una gran reestructuración de parte de los gobiernos y la industria privada.
Felipe González participó como ponente en la sesión inaugural del foro. En su panel se trataba de analizar el impacto que tendrá China en las relaciones entre Estados Unidos, Europa y América Latina.
“China se comporta con América Latina de forma completamente diferente a como lo hace con África y toma decisiones de contenido político-estratégico, y no sólo económico", dijo hoy González.
Como ejemplo, cito que "los chinos saben que en América Latina tienen que buscar socios locales para acometer sus inversiones, al contrario de lo que hacen en África".
El profesor de Políticas y Económicas de la Universidad de Nueva York David Denoon coincidió con González y destacó que en 2004 China inició una carrera inversora en América Latina que acapara ya el 30% de sus inversiones en el exterior.
"Aunque EEUU y la Unión Europea mantienen mucha más relación con América Latina, la de China crece muy rápido y está reequilibrando la balanza", argumentó Denoon, quien destacó que el gigante asiático ha acompañado sus inversiones de un gran esfuerzo de influencia.
González tambien habló de la crisis aunque evitó que se percibiera como una "situación de emergencia". "España no reaccionó rápido, pero tampoco Francia, Reino Unido ni Alemania", matizó. Sí reaccionó con diligencia EE UU, que a su entender, vio la crisis como "una emergencia nacional y global". "La UE negó primero que fuera un problema europeo, porque pensaba hace dos años que era un problema de EE UU. Después, cuando aceptó que el sector financiero europeo estaba en gran medida muy afectado, la reacción fue de emergencia en cada país. Y sólo más tarde se empezaron a coordinar las medidas", expuso después ante un grupo de periodistas.
Para González, el hecho de que las políticas económicas no estén coordinadas entre países que comparten una moneda, en un mercado sin fronteras y que cuenta con acuerdo para controlar el déficit y la deuda, provoca que en situaciones de crisis como la actual se produzcan "choques asimétricos". "Falta una mayor unión económica", remachó.
Lo que le preocupa es que Europa no perciba la crisis como "un parte aguas en la evolución histórica". Y en lugar de recurrir a discursos "moralizadores", urgió a que se aproveche la oportunidad para afrontar una reforma financiera "que salve a la economía de mercado" de la próxima crisis, augura será "de rebeldía destructiva", auguró. "Las implosiones sociales del futuro no serán contenibles como esta vez", concluyó.
Por su parte, el secretario de Estado adjunto para las relaciones comerciales de Estados Unidos y Europa del Departamento de Comercio estadounidense, Juan Verde, aseguró que la estabilidad futura de la economía de ese país requiere de una Europa unida y fuerte.
"Para la Administración Obama las relaciones entre EE.UU. y Europa son de vital importancia. Una Europa fuerte y unida es absolutamente vital para la estabilidad económica estadounidense de cara al futuro", dijo Verde en la clausura de las jornadas.
Este español que trabaja para el Gobierno de Barack Obama recordó que desde que el ex presidente John F. Kennedy "hablara en 1962 de la importancia de crear una relación con Europa basada en los valores compartidos de paz, prosperidad y democracia", se ha logrado "la mayor relación comercial y económica del mundo".
Según sus datos, esa relación representa el 52% del PIB mundial y el 50% del comercio global, y genera más de 12 millones de empleos, por lo que está muy por encima de la desarrollada con países emergentes como China, "por mucho que se hable de ellos".
Sin embargo, el embajador de España en Washington, Jorge Dezcallar, defendió en el mismo foro la necesidad de que Europa deje de prestar tanta atención a la "historia común y los valores compartidos" con EE.UU., porque son un "sustrato necesario pero no suficiente" para mantener una relación fructífera.
"En Europa y en España nos quedamos en la retórica de la amistad con el mundo árabe o del vínculo transatlántico, pero la amistad con Estados Unidos hay que plasmarla en hechos concretos", señaló.
A su juicio, con la llegada de Obama se pensó que las relaciones bilaterales se estrecharían, pero no se consideró que el presidente estadounidense se iba a enfrentar a tantos problemas. Verde coincidió con él y reconoció que en los últimos meses las relaciones han estado "aparcadas".
No obstante, "estamos listos para remangarnos las camisas y ponernos a trabajar", aseguró Dezcallar, para quien el mejor mecanismo para ello es el Consejo Económico Transatlántico, creado en 2007 para impulsar la integración comercial entre ambas partes y la armonización de estándares.
"La mayor parte de las barreras comerciales entre ambas regiones son las diferencias entre estándares y regulaciones", explicó Verde, quien apostó por impulsar el diseño coordinado de estándares en áreas de nuevo crecimiento.
"Si no lo hacemos nosotros, lo hará China o India y perderemos una gran oportunidad", advirtió.
"Si queremos salir de esta crisis tenemos que buscar dónde se puede empezar a colaborar de manera inmediata y esto es en las relaciones comerciales entre EE.UU. y Europa", aseguró.
Sin embargo, Dezcallar defendió que Estados Unidos, "un país que seguirá siendo imprescindible durante 20 o 30 años", no tiene conciencia de lo que es la Unión Europea (UE), que "es importante, pero no necesaria", por lo que la relación "hay que basarla en hechos y centrarla en dos o tres áreas de colaboración mu concretas".
Para el embajador español, se impone la necesidad de una Europa más unida y "con una visión más clara" de lo que los países del Viejo Continente quieren ser "de mayores", para así poder "defender con fuerza" sus intereses económicos y políticos, ya que "EE.UU. respeta a quienes defienden sus intereses con inteligencia y firmeza".
"Para ello tenemos que diseñar una política común y poner a su servicio todo el músculo económico del que seamos capaces", argumentó el diplomático, quien recomendó que la UE opte por ser "modesta y práctica" en sus relaciones con la primera potencia mundial.
En el foro tambien tuvieron cabida representantes de empresas españolas como Repsol, Pharmamar o FCC. José María Fernández-Sousa en su intervención ha presentado el Grupo Zeltia como un ejemplo de éxito de I+D+i dentro del sector biotecnológico español, para ello, ha destacado como ejemplo a PharmaMar, fililal del Grupo Zeltia y dedicada a la investigación y desarrollo de fármacos contra el cáncer..“PharmaMar, que tiene como muestra de su éxito su producto Yondelis®, es líder mundial en el desarrollo de fármacos antitumorales de origen marino”, ha apuntado.
Entre otros ponentes, en este foro han participado también Valentín Fuster, del Hospital Mount Sinai (Nueva York) y director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC); Joan Massagué, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York); Carlos Cordón-Cardó, de la Universidad de Columbia (Nueva York); Bernardo Hernández, director de Marketing de Google, y Luis Rojas Marcos, de la Universidad de Nueva York.